viernes, 23 de mayo de 2008

Las diferentes aristas de las invasiones


En San Pedro, y otras regiones del Paraguay, somos testigos de invasiones de propiedades privadas, cuyos dueños poseen grandes extensiones de tierra en diversas zonas del país.

La situación general provoca enfrentamientos entre los principales protagonistas, campesinos y hacendados, lo que posibilita inclusive actos de violencia entre los mismos.

Los reclamos que se escuchan de uno y otro lado son aparentemente válidos. Los campesinos manifiestan que debe primar su derecho a la tenencia de la tierra que consideran suya, por ser paraguayos, y por consiguiente su derecho a la explotación de las mismas. Por otro lado, los propietarios de las tierras sostienen que tienen un derecho legítimo a la tenencia de la tierra, que ya poseen, y que por sobre todo se debe respetar la propiedad privada.

Ambas posturas parecen correctas, y de hecho lo son. Entonces, veamos dónde podrían estar los errores. Por el lado de los campesinos, si bien su reclamo es válido, no lo es su forma de pedir el respeto de sus derechos. El hecho de no tener tierras, no brinda la posibilidad, ni legaliza, una invasión. La violación a la propiedad privada, sea de quien sea, es ilegal, y por lo tanto excluye la posibilidad de negociación. ¿Por qué? Sencillamente porque quien está en situación irregular no puede exigir, por medios irregulares, que se salvaguarden derechos que él está violando en otras personas.

Por el lado de los propietarios de las tierras, éstos tienen derecho a las mismas siempre y cuando hayan sido adjudicados con las mismas por medios lícitos. Si no es así, el Estado debe investigar la situación y expropiar las tierras que hayan sido mal habidas, si eso llegara a constatarse.

La participación del Estado es fundamental en este tema. Si el mismo sienta postura y se decide a trabajar para solucionar estos problemas a corto plazo, cada quien va a conseguir lo que legalmente le corresponde.

Es necesario delimitar los derechos de cada parte y salvaguardarlos. Cuando esto se logre, con la legislación vigente, se debe desarrollar una política y reforma agraria coherente y adecuada a la realidad del país y sus habitantes.
Mientras el presidente se auto excluya de las decisiones porque “es responsabilidad del gobierno entrante” y éste último, por su incapacidad de actuar al no haber asumido aún, no se hagan partícipes de la situación, sólo se apoyará la ilegalidad.

miércoles, 23 de abril de 2008

Basta dijo, y el cetro rompió

En Paraguay, el 20 de abril del 2008 es un día que queda para la historia. Por primera vez desde que fueron creados los partidos políticos en este país, se dará una transición sin el uso de la fuerza. Las revoluciones quedaron atrás, como también los golpes de Estado y muchos otros tipos de violencia entre conciudadanos, quizás la forma de violencia de menor sentido en cualquier país.

El resultado de las elecciones del 20 pasado en Paraguay no es precisamente el premio a la mejor campaña o al mejor programa de gobierno. Por supuesto, queda a criterio de cada uno determinar si lo propuesto es viable o no, o si es lo mejor que se puede obtener, pero lo cierto y concreto es que por primera vez, fue el ciudadano común y corriente el que decidió los rumbos del país, buenos o malos, pero sus rumbos.

En estas elecciones se conjugaron un montón de circunstancias que determinaron la caída, en el ejecutivo, del Partido Colorado. La más representativa de ellas fue el grado de hartazgo de la ciudadanía, combinado con la ganas de cambiar de aires en pos de un progreso a mediano plazo y el descreimiento total hacia la cúpula del partido de gobierno.

Dentro de ese partido, un grupo oligárquico sobresalió por encima de los demás apropiándose del poder en las tomas de decisiones de los partidarios en general y descuidando principios básicos establecidos en la propia ideología del partido. Los personajes colorados “representativos”, encabezados por el presidente de la República, Nicanor Duarte Frutos, no brillaron precisamente por sus buenas obras y dejaron de lado muchas cosas por un continuismo fanático y lejos de promover propuestas, sino ataques. La estructura partidaria se debilitó a raíz del egoísmo y terquedad de un presidente que no supo estar al frente del país, ni de su partido.

Leyendo un poco de historia, la dictadura más larga de la era Constitucional paraguaya, marcada durante 36 años por la mano dura de Alfredo Stroessner, se debilitó y cayó cuando el partido colorado se fragmentó y su tríada del poder conformada por el Poder Ejecutivo, las Fuerzas Armadas y el Partido Colorado (todas representadas en el Presidente de la República) se separó del todo para dar paso a un golpe de Estado que empezó la denominada Transición Democrática Paraguaya.

Duarte Frutos no supo leer la historia que los opositores si leyeron y perdió el poder por eso. Por la famosa frase que reza que “hombre que no conoce su historia, está condenado a repetirla”. Hoy la Asociación Nacional Republicana, se convirtió el la primera fuerza opositora luego de 61 años y a su vez se constituyó en el último partido hegemónico que cayó en el mundo.

La oposición, por su parte, se enmarcó en la figura de un ex obispo, quien con su carisma y pasado alejados de la vida política, y apoyado por el Partido Liberal Radical Auténtico a la cabeza mas un grupo de partidos políticos menores, lanzó al actual presidente electo del Paraguay, Fernando Lugo, a una campaña relámpago de 8 meses hasta llegar a conseguir la victoria en las elecciones.

Amén de la demostración de inmenso civismo del pueblo paraguayo, de la presencia de los observadores internacionales quienes siguieron las elecciones en este país como si fueran suyas y de la presión de los medios de comunicación social, los ganadores fueron quienes sí lograron leer la historia y se abocaron a empezar a cambiar una estructura exhausta.

Lo que nos queda por hacer a los ciudadanos es mantenernos en la firme posición de castigar a quien no hace bien las cosas y construir nosotros el país que queremos sin fanatismos políticos. El domingo demostramos que queremos construir un país nuevo, hoy nos toca construirlo, enaltecerlo y aprender de los errores.

martes, 4 de diciembre de 2007

Síntesis de un día cualquiera.

El día domingo, es día en el cual voy a casa de mi novia a visitarla y por consiguiente a toda su familia. Luego de haber hablado y compartido con todos aquel día, llegó el momento de despedirme y volver a mi casa.
Al momento de llegar al portón de la casa, y posterior a los besos de despedida de rigor, mi novia me recuerda que debo tener, por las dudas, mil guaraníes para el camino. ¿Qué es eso? Es algo que los paraguayos denominamos "peaje" y consiste en tener algo de dinero en el bolsillo por si un asaltante sale en tu camino y te pide dinero. Generalmente con ese "canon de libre circulación" lograrías llegar tranquilo a tu casa.
Ahora, analicemos esa situación. Por supuesto que mi novia me previno sobre el potencial inconveniente de que ocacionalmente pueda salir frente a mi algún malviviente. Por ese punto, es positivo pues por lo menos se medita la prevención en uno de los dos. ¿Cuál es el lado negativo? Que la actitud de ella, y la mía en ese momento no es más que mera resignación ante un sistema imposible de cambiar de buenas a primeras.
¿En qué cabeza cabe que uno tenga que pagar una suerte de "impuesto al tránsito" a alguien que es el reflejo más paupérrimo de una sociedad en decadencia? Pues en la mente del resignado.
En los países latinoamericanos la vida cuesta cada vez menos. Para que se hagan una idea, mil guaraníes es menos de la mitad de un dólar. Por supuesto que morir por no pagar eso es igual de ridículo y sin sentido que pagar. La vida vale menos de un dólar.
Uno piensa "¿y el gobierno?". Otro responde: "Está graaaande ya" como intentando ser kachiai (vocablo guarani que significa "simpático") y ver el lado amable al asunto.
Lo cierto y concreto es que la sociedad se muestra cada vez más en decadencia y está cada vez más sumida en su propia pobreza. Pobreza de ser, de espíritu, de capacidad de acción.
Depende al fin y al cabo de cada uno de nosotros que la situación cambie. No depende de ser de izquierda, derecha, centro, arriba, abajo o lo que sea. Depende de la calidad de personas que queramos ser y de que nos esforcemos para lograrlo. Se trata de querer un país mejor, una sociedad mejor y de querer construir un futuro.
Se trata, en suma, de cambiar la situación porque sí desde la propia familia y dejar de pensar que algún día va a llegar un mesías.

El Rol de la mujer en la sociedad.

El Paraguay, es considerado históricamente por todos nosotros como una tierra que brindó todo tipo de figuras heroicas o de gran trascendencia para su devenir, como así también personas que no han sido gratas a la vida social, política y económica del país.
Dentro de toda esta variedad de seres que convivimos a lo largo de la historia, los paraguayos nos tomamos, mas de una vez, el atrevimiento de separar a dichos personajes en hombres y mujeres como si de esa manera pudiéramos ganar peldaños en la escalera de la historia, haciendo una casi irracional diferenciación de género a sólo fin de que los hombres podamos decir “nosotros logramos más cosas a lo largo de la historia que ustedes las mujeres” e incluyamos posteriormente alguno que otro chiste “machista”.
Señores hombres machistas, amigos míos en muchos caso, les comento que cantidad no es precisamente calidad.
Si bien los hombres alcanzamos a tener en muchos casos cargos más “representativos” que las mujeres, eso no quiere decir que lo hagamos bien o que aquellas no cumplan roles protagónicos en la sociedad. Para hablar con ejemplos le pregunto, señor, ¿cuál es el rasgo más representativo de la cultura paraguaya? Le respondo: es el guaraní; y ¿quién fue aquella persona que inculcó a los niños de antaño tan prodigioso rasgo de nuestra paraguayidad? Le vuelvo a responder: fue la mujer.
Prosiguiendo con los ejemplos, situándonos en el periodo de la historia comprendido a finales del año 1868, en plena guerra contra la Triple Alianza, fue la mujer quien actuó de verdadera “Mesías” de la sociedad paraguaya en diversos aspectos de ésta; fue sostén de la familia, educadora de los hijos, guerrera en campaña, enfermera, agricultora, ganadera, jefa de casa, empresaria, negociadora, etc, etc, etc,.
En otro punto, al término de tan horrendo fausto de nuestra historia, la mujer se constituyó en la jefa del hogar, el padre y madre, la educadora. Construyó escuelas y buscó el progreso de la sociedad paraguaya y no por eso buscó protagonismo. Nunca buscaron ser famosas, millonarias o excéntricas, simplemente buscaron ser paraguayas y crear un nuevo Paraguay.
Viniendo a los que compete a este siglo en particular, cuando la Guerra con Bolivia se desató, la mujer también fue al frente de batalla constituyendo un pilar fundamental en pro de la defensa del Chaco Paraguayo, nuestro Chaco, ese Chaco que también ellas vieron ser violado y que terminaron por reivindicar.
Hoy, miles y miles de mujeres viajan lejos de la tierra que las vio nacer. Lo hacen por la familia que dejan atrás, para que ellos también tengan derechos. Lo hacen porque saben que alguien tiene que hacerlo y no desea para su familia, la carencia que ella está viviendo. Lo hace porque tiene la perseverancia única de un ser que deja todo por la vida de los demás.
Es sumamente importante que lleguemos a comprender que la mujer cumplió un rol más que fundamental en la sociedad paraguaya a lo largo de la historia de nuestro país. Si bien no tuvo el protagonismo de alguno que otro representante del género masculino, la mujer supo defenderse ante la adversidad y salir adelante pese a todo.
No se puede negar a las mujeres su derecho a la grandeza histórica que se merecen realmente. La sociedad paraguaya sigue siendo tal gracias a ella, a la trabajadora, a la estudiante, a la docente, a la mamá, a la hermana, la esposa, la novia, en fin, a la mujer paraguaya.
Usted, amigo machista, pensará que yo quiero demasiado a mi mamá y por eso escribo todo esto sobre la mujer. Pues le digo una cosa, usted debería dejar de ser tan malagradecido con la vida y recordar que una mujer lo hizo. Si tiene por algo “defectuoso” a la mujer, si usted nació del vientre de una de ellas, gracias a la maravillosa lógica, usted también es defectuoso.
Le conviene no pensar en sí mismo y pensar, saber, entender, que la mujer es un pilar fundamental en la vida de los seres humanos. Si usted no puede entender eso, pregúntele a su mamá, que con cariño le hará comprender.Que tenga un buen día. Saludos a todas las lectoras.